Traducción y corrección 

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Desidia

Publicado en 22/01/2016 por en Corrección

Hoy leo en el blog de la Fundéu que la periodista Pepa Fernández, al recoger el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes, se refería a la pobreza de expresión de los hispanohablantes, haciendo hincapié en los comunicadores: «Existe una cierta tendencia a no cuidar el idioma, pero en el caso de los comunicadores todavía es mucho más grave porque se trata de nuestra herramienta de trabajo», lo cual provoca «cierto bochorno y vergüenza».

Desidia me parece una buena elección para designar la actitud de algunos de los que escriben o se responsabilizan de textos en Twitter, blogs, informes, presentaciones, publicaciones o documentos de trabajo. Como ella bien dice, las prisas han existido siempre, por lo que eso no es excusa.

Tampoco es excusa el desconocimiento: ahí estamos nosotros (traductores, correctores, lingüistas), dispuestos a echar un cable. ¿Cuántos textos se pasan a traducir, se reciben traducidos sin errores, se pasan al editor de turno que sin querer introduce errores lingüísticos y no se vuelven a pasar al lingüista antes de publicar?

En España hay mucho «me da igual», «ya está bien», «no tiene la menor importancia», «lo ha dicho fulanito», «nosotros lo decimos así». Es decir: desidia, ciertamente, pero también soberbia e irresponsabilidad. En otros países se valora escribir bien, pero aquí te aprueban trabajos que no se entienden y no solo no se cuestiona lo inadecuado sino que se reproduce por doquier.

En cualquier caso, me alegro de que Pepa Fernández lo haya dicho alto y claro. Deberíamos hacer un esfuerzo con los textos: que se entiendan es básico (¿obviedad?), pero si están bien escritos, sin faltas de ortografía y sin construcciones agramaticales, todo se hace más agradable, ¿no?

 
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